Dentro de los Trastornos de la Personalidad, los psicólogos tenemos que destacar el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), que se trata de un patrón de carácter en el que predominan las conductas impulsivas, esfuerzos en evitar abandono, autoagresión, relaciones interpersonales inestables e intensas con alternancia entre idealización y devaluación, alteración identidad, sentimientos crónicos de vacío, ideas paranoides o síntomas disociativos transitorios relacionados con el estrés.

Los individuos con Trastorno Límite de la Personalidad suelen presentar un continuo devenir de psicólogo en psicólogo, de centro en centro, sin conseguir una solución a su problema. En los casos más graves, la severidad de los trastornos de conducta obligan a que el psicólogo especializado, en coordinación con un psiquiatra, indiquen el ingreso psiquiátrico como única forma de garantizar la seguridad de la persona. Los ingresos deben ser lo más cortos posibles insistiendo en el tratamiento ambulatorio.

A la hora de planificar el tratamiento de un Trastorno Límite de Personalidad, los psicólogos especializados debemos ajustar muy bien los objetivos. No es posible cambiar la personalidad de una persona. El objetivo debe ser realista y dirigido a lograr la mejor adaptación posible al medio de la persona. El Trastorno Límite de la Personalidad es un síndrome muy complejo que obliga a tratamiento mixto, psiquiátrico y psicológico, bien integrado en un equipo multidisciplinar.

Las familias de las personas con Trastorno Límite de la Personalidad también pueden beneficiarse de la terapia. Los desafíos de tratar con un familiar enfermo a diario pueden ser muy estresantes y es posible que los miembros de la familia estén actuando, sin saberlo, de formas que empeoran los síntomas del familiar.

En mi consulta, contamos con la presencia de profesionales de la psiquiatría, que facilitan esta coordinación multidisciplinar para comodidad del paciente.