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La Terapia y las Aseguradoras Privadas de Salud.

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Planteo

 

Hace 25 años,  el escenario con el que nos encontrábamos los psicólogos, era una práctica de la clínica privada y con pacientes individuales que solicitaban tratamiento. Nos formábamos en centros de salud estatal o institucional, en donde se quedaban trabajando de manera permanente unos pocos. Pero la práctica principal era privada, no había ninguna intervención burocrática o externa a ese proceso. 

 

Desde hace unos años, nuestra profesión ha adquirido una dimensión económica importante de la mano de las aseguradoras privadas de salud. Y esto quiere decir que tenemos un nuevo Otro en el campo; uno que no habíamos tenido antes, que pide tratamientos más rápidos, menos costosos, enteramente predecibles y cuya terminación y duración pueden ser anticipadas. Se entiende que me refiero a las aseguradoras y no a los pacientes.

 

 ¿Cómo tratar al Otro financiero, o al Otro burocrático, que demanda y comanda, que no cede sino que nos da órdenes?

Terapia

Frente a esa nueva demanda, algunas corrientes psicológicas, no diré cuáles, se adaptaron perfectamente a ese sistema porque su principal planteo es: “dígame qué es lo que usted quiere cambiar y lo conseguiremos en 20 sesiones”. En lo fundamental, ellas creen que el lenguaje no es ambiguo, o al menos que el lenguaje puede fácilmente ser utilizado de una manera inequívoca y que puede ser explícito. Les resulta complicado el concepto de proceso, de búsqueda en lo inconsciente, etc.

 

Por eso, estas terapias creen que es posible un acuerdo previo entre paciente y terapeuta sobre cuál es el problema y cómo curarlo. Se piensa, que se puede llegar a un acuerdo sobre una terapia y que el paciente puede acordar con una descripción previa del trauma. De esta forma,  logran un acuerdo sobre el resultado, que es, en consecuencia, la supresión del problema previamente descrito.

 

En este sentido, creo que aquellos que seguimos la corriente psicodinámica y abrevamos en el psicoanálisis, nos hemos desarrollado por fuera de las regulaciones estatales. Tal vez, esto tenga que ver con que el deseo del psicoanálisis de cuestionar todas las creencias, todos los fines, todas las nociones de beneficio y aun la noción misma de realidad. Esto quiere decir que la sesión psicoanalítica ocurre en un espacio diferente; no importa si es un espacio imaginario o simbólico, pero no es el espacio común de la comunicación habitual. Por nuestra parte, consideramos que el concepto de la realidad para cada sujeto/paciente es modificado por el tratamiento. Sabemos que la terapia es un proceso cuya dinámica interna se debate según la persona.

 

Yo desarrollo mi profesión de manera privada, precisamente porque soy incapaz de adaptarme a una demanda que no viene del paciente sino de una aseguradora. Me solidarizo con muchísimos colegas que intentan, día a día, lidiar con este dilema y me pregunto cómo se resuelve esto. Al final, como siempre, la respuesta no estará en nosotros sino en la gente. Ellos elegirán el proceso que consideren más verdadero, genuino y eficaz.

 

Ernesto Iglesias Carranza

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2 Comentarios

  1. Horacio Gallo
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    Hola Ernesto: Coincido con tu arículo. Yo no me siento un psi puro….gracias a Dios….jajajja. Lo que si me parece es que las corrientes psicodinámicas necesitan aggiornarse sobre todo en Argentina. Abrazo grande

  2. Ernesto Iglesias
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    Un psi puro no sé, pero si que eres un gran profesional y un buen amigo. Coincido en que debemos latir al pulso de los tiempos, y te aseguro que aquí en España, somos muchos los que estamos intentándolo y con muy buenos resultados. Gran abrazo

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