El Trastorno por Estrés Postraumático, o TEPT, aparece en respuesta a una situación traumática lo suficientemente intensa como para poder poner en riesgo la vida del paciente o la de otros. Como consecuencia de ello se ponen en marcha una serie de mecanismos psicológicos que condicionan la vida del paciente donde predomina la angustia y las conductas de evitación secundarias.

Los psicologos siempre aclaramos que NO estamos hablando de situaciones difíciles, pero propias de la vida “normal”, como un divorcio, la muerte de un ser querido, enfermedad, conflictos familiares o reveses económicos.

El episodio agudo se produce dentro de los tres primeros meses, mientras que el episodio latente puede aparecer bastante tiempo después del momento desencadenante, incluso años después.

Sea cual sea el origen del problema, algunas personas suelen repetir el trauma en forma de pesadillas o recuerdos perturbadores durante el día. Pueden experimentar otros problemas de sueño, sentirse aislados, entumecidos o sobresaltados. Pueden perder interés por las cosas que antes solían disfrutar, y tener problemas en mostrar su afectividad. Pueden sentirse irritables, más agresivos que antes o incluso violentos. Los psicologos constatamos, que todo lo que pueda recordarles el trauma, puede ser altamente angustioso, lo que les llevaría a evitar ciertos lugares o situaciones que traen a la memoria esos recuerdos. Las fechas cercanas o coincidentes con el acontecimiento traumático suelen ser muy difíciles.

Como algunos síntomas del TEPT se parecen a los síntomas de otros trastornos, es muy importante realizar un diagnostico diferencial exhaustivo de la mano de un psicologo especializado.